|

Por fin iba a tener la oportunidad de realizar su sueño. A sus 65 años y con todo su proyecto vital hecho: Una gran maestra de matemáticas, una familia feliz, con una pareja que la secundaba en todas sus locuras, y unos hijos algo rezongones, pero buena gente. Si les dejaba nunca dejaría de ejercer de mamá polluelo. Fueron los únicos que se opusieron a ese gran viaje por Europa:
- Pero mamá... ¿qué falta os hace hacer un viaje tan largo con la edad que tenéis? Además con la situación actual...
- Hija, no seas melodramática, vamos a estar un mes fuera de casa, y en Europa, que no es lo mismo que ir a Asia, Africa o incluso América. Será nuestro gran viaje antes de decir adiós...
Fueron las palabras que recordó cuando la aeronave empezó a fallar, aún así su despedida fue el abrazo de su compañero, susurrándole las siguientes palabras:
- Quien no arriesga no vive.
Jimul
|