
·
No se
puede consentir. Esto es una vergüenza. (Agarrando
el hacha doble, comenzó a dar rienda suelta a sus instintos más primarios)
·
Pero
Jhon, ¿qué haces?
·
¡Cállate,
que no sabes de estas cosas del Honor!
·
¿Dónde
vas con ese…? (su cabeza rodó por el
suelo. Los niños, tratando de impedirlo, fueron descuartizados sin piedad, así
como los abuelos paternales y el abuelo materno.) Ya está, por fin el Honor ha sido corregido. Nadie humillará a mi familia.
No sufriréis la vergüenza de tener que ir como indigentes por una mala gestión
del negocio familiar.
Jimul
|