A un matemático teórico
La malvada hipotenusa
capturó a Pi. Harta de tontear con aquellos Catetos que apenas formaban
un ángulo recto. Pero ella deseaba algo más, aspiraba a la perfección.
Y allí estaba ella, a punto de entrar por la tangente y destrozar la
felicidad. Pi, era el hazmerreír de las fórmulas, había sido atontado
por los encantos de una simple recta.
Jimul
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