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Nadie podía creérselo, el acceso a las Bibliotecas no podía realizarse. La imagen se reproducía a lo largo y ancho de todo el mundo: los bomberos, tras forzar las puertas de entrada, se encontraban con un espectáculo dantesco, centenares... miles de libros descatalogados y desaparecidos cubrían las estanterías, las mesas y los suelos de aquellos monumentos del Saber. Numerosos expertos intentaron inutilmente dar explicaciones al hecho.
El Contraataque del mundo escrito se hacía inevitable. Habíamos sido invadidos por los libros.
Jimul
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