
Recostado
en su sillón, mira distraído la televisión,
fijando su pensamiento en el último órdago que había
propuesto ante todo el país. Incluso los más avanzados
estaban sorprendidos de la jugada. Tan sólo su máximo
colaborador, su arma secreta en los momentos más difíciles,
sabía todos sus movimientos, también sabía que
si le daban el apoyo suficiente, conseguiría dar un paso de
gigante hacia adelante.
La
jugada ya estaba en marcha oficialmente, tan sólo quedaba
desarrollarla.
Jimul
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