
Aquel
beso no tenía pareja con la cual compartir sus secretos y
caricias, por lo que decidió asaltar a la máquina tan
sexualmente técnica, provocando un cortocircuíto de
nefastas consecuencias.
El
récord de Besos no pudo ser autentificado informáticamente
debido a que el árbitro tomó partido por uno de los
participantes.
Jimul
|