
Estas fueron las palabras del Juez ante aquel padre desconsolado que rogaba insistentemente Justicia, por la sentencia absolutoria del asesino de su hija de 4 años.
Fueron las siguientes palabras expresadas por el Juez, cuando al tocarse la toga descubrió una mancha roja a la altura del pecho. Medio moribundo miraba incrédulo a aquel hombre reducido y esposado en el suelo, mientras éste entre lágrimas le decía:
Jimul
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