
Alcohol e Inconsciencia se amaron
irremediablemente, abandonando los consejos de Prudencia. La pareja fue
embrujada por los encantos del sugerente y persuasivo Peligro, incitándoles a
practicar una orgía con Locura. La
Velocidad fue el vehículo necesario para llegar al regazo de
aquella mujer que se cimbreaba sensualmente en una danza macabra.
Una vez más el triunfo de la
seducción obtuvo sus resultados. La Muerte había conquistado a un nuevo amante.
Una vida más había decidido jugar de
nuevo a la ruleta rusa.
Infierno
|