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No era una reunión más, era la Gran Reunión, de ella dependía que aquellas Momias ricachonas continuasen jugando con las finanzas del sistema mundial. Un aire de preocupación invadía los monótonos cuerpos. Tras las presentaciones oportunas, comenzó a plantearse el problema. Todos escucharon con gran preocupación las cifras macromillonarias que ganaban, su pérdida inferior a un 5% había desatado las alarmas.
El más heterodoxo y jovial de todos ellos, marcó una suave sonrisa irónica, ante tal acto sacrílego, el presidente preguntó el porqué de su comportamiento. Con gesto sereno, sin prisas y con aire triunfador dijo:
Todas las miradas escucharon primero con incredulidad y luego con total expectación las explicaciones del nuevo plan. El nuevo sistema económico se llamaría Confianza. Nuevos caminos para viejos timos.
Infierno
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