
Bambú, así era conocido por sus más íntimos,
era de todo menos un cualquiera, su lucha desde muy pequeño por hacerse camino
en una sociedad miserable y llena de prejuicios de una ciudad pequeñita había
sido tenaz y contundente. Desde muy pronto tuvo claro que en su casa no era
querido, demasiada pobreza, embadurnada con buenas capas de ignorancia y
desprecio, fue la única educación familiar que recibió.
Todos pensaron que su situación
insostenible no duraría mucho y su cuerpo acabaría tirado como basura en
cualquier rincón cubierto de inmundicia.
Sólo sus ganas de vivir y un mecenas
del que luego se haría inseparable le devolvió a los rediles de una “sociedad
respetable”. Con el tiempo y mucho sacrificio,
encontró un alma herida con quien compartir.
Ambos crearon un refugio prácticamente inexpugnable. Su vida ya estaba
a salvo.
Jimul
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