|

Yo te llevaré un ventilador al mismísimo infierno. Fueron las últimas palabras de aquel cuerpo enardecido por la pasión y el sentimiento. Los cuerpos entrelazados y sudorosos, aún calientes, de aquella pareja de pecadores, liberaban los líquidos esenciales del amor.
Era la primera vez que daba la "extrema unción" a un hermano por el que sentía un amor infinito, mucho más de lo que su religión le permitía.
Jimul
|