Seguían siendo las mismas justificaciones de siempre. El
miedo se había hecho una masa imposible de controlar.
La sociedad
más informada, avanzada y tecnificada de todos los tiempos, seguía viviendo en
una gran mentira y dando la espalda a los problemas reales. Pero la nueva Peste
era imperturbable al recordarle día a día que su vida era finita y dependía de
un hilo.
V.I.H. y
Pobreza era la pareja del milenio que todo el mundo trataba de esquivar como
familia. Sin embargo las papeletas estaban repartidas y los números premiados
eran muchos y variados. Uno de nosotros será el próximo ganador
Infierno
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