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(A la querida Bolivia, y en especial
a la gente del pueblo, deseando que las “botas” se utilicen sólo para caminar
hacia lo positivo y no pisotear y destruir lo ya conseguido)
Su
revolución tan sólo era una excusa para poder desarrollar su particular poder
en todo aquel país empobrecido. Tal vez por el hecho de haber estado sometido a
los caprichos del poder económico. Tal vez por pertenecer a un grupo reducido
lleno de profunda miseria.
Todos sus
esfuerzos se dirigieron en una misma dirección, salir de aquel agujero, por
supuesto quería hacerlo de una forma rápida y sin concesiones. Con lo que no
contaba era con la oposición de la otra parte de la población, la acomodada, su
idea original se fue desmoronando hasta convertirse en un profundo caos difícil
de manejar.
Hoy la
sangre embadurna un país empobrecido y acosado por la economía, el pueblo que
iba a ser liberado, yace desmembrado y muerto.
El líder,
una vez más se ha convertido en el medio destructivo para aplastar una
aspiración social.
Jimul
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