
Todos los ojos estaban puestos en ella, una belleza asustada
y confundida, que con la mirada fija en el horizonte, suspiró durante unos
breves segundos, que parecieron terribles minutos. La tensión se mascaba en el
ambiente, una voz sonó:
- Y
bien, ¿qué tienes que decirle a Raúl?
- (Con
una suave inspiración. Se dirigió con aquella mirada clara y cristalina a
ese joven con aspecto de honrado triunfador) ¡Ni de coña volveré contigo… Ni lo
sueñes!
Estas palabras prendieron en el
espíritu de Raúl, y antes de que alguien pudiese decir o hacer algo, una mancha
roja cubría el vestido y una mirada vacía se perdía en ninguna parte.
El silencio se hizo eterno. Tan
sólo por el pinganillo de la presentadora se oían voces de alegría. El share
del programa que se estaba emitiendo había roto las mejores expectativas.
Se había creado la televisión
nutritiva.
Jimul
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