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“¿No usas ahora el presente,
Mario? ¿No deseas ahora
soltar tu amado discurso? ¿No eras tan
valiente? ¡¡¡Dime!!! ¡Justifícame el asesinato y violación de nuestra hija!”
Un disparo sonó en esos momentos, mientras Amaya miraba con lágrimas, directamente,
los ojos vacíos de Mario.
Jimul
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