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Sus
orígenes sencillos y humildes no le sirvieron para adquirir una buena dosis de
Sentido Común. El carácter ególatra,
hizo de ella una “trepa”, que unido a su gran debilidad personal; fomentaron
argucias y malas artes para humillar a gentes humildes, halagando
artificialmente a los superiores de alrededor.
La carrera
profesional de Sissi fue meteórica y efímera. Los grandes escándalos, la
arrogancia con los compañeros y la hipocresía en el trato, la llevaron en caída
libre a una cueva de oro, en la cual quedó atrapada para siempre, por sus
propios encantos y defectos.
Inferno
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