El deseo sexual pertenece al grupo de necesidades llamadas secundarias
como la cooperación, la curiosidad y en general cualquier actividad que
produzca placer, que se manifiestan cuando las primarias, como
respirar, beber agua, comer, dormir y sentirse seguro, están
satisfechas. Como se puede ver, el objetivo de las necesidades
primarias es mantenernos vivos y el de las secundarias proporcionarnos
placeres.
Hay personas que encuentran mucho más placer en
cualquier actividad lúdica que en las relaciones sexuales, es decir que
pueden mantenerse toda la vida sin tener relaciones sexuales y sin
sentirse mal por ello. El problema puede presentarse cuando estas
personas viven en pareja y la pareja no se relaciona con el sexo de la
misma manera.
La falta de relaciones sexuales
dentro de la pareja es un problema grave cuando uno quiere y el otro no
porque la identidad básica está asentada sobre el interés sexual. Las
personas que no se sienten atractivas para sus parejas pueden
desarrollar fuertes sentimientos de ira o de tristeza.
Pero no
es necesario comer para preparar una buena comida. Se puede ser
atractivo, cariñoso y generoso sexualmente sin participar de la
conducta sexual. Y no estoy diciendo que pongas tu cuerpo al servicio
de la sexualidad de tu pareja, pero estar con ella en su intimidad no
es costoso y puede ser muy divertido.
El problema es cuando el sexo está asociado a sentimientos de vergüenza o de culpa
y todo lo que rodea es sexo se ve como peligroso, pecaminoso o sucio.
Entonces ha llegado el momento de enfrentarse a esos sentimientos y
acabar con ellos porque dificultan las relaciones de pareja y a la
larga acaban con ellas.
Recordemos que en una pareja que se lleva bien, los problemas sexuales sólo representan un 20% de
la relación pero si se llevan mal son el 80%. El deseo sexual puede
avivarse, desarrollarse o incrementarse, establecer tiempos para verse
y comunicarse, jugar, hacer risas, crear fantasías, inventar
situaciones románticas son consejos que vienen bien para que el sexo
vuelva a florecer. Lo que nunca hay que hacer es enfadarse, montar
broncas, exigir o amenazar con "buscarlo fuera".
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Todos tenemos pequeñas perversiones inofensivas, ¿te atreves a contarnos la tuya?
A.S.I.