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Su obstinación y negación de la realidad continuada en el
tiempo, provocaban un aumento del desastre, sufriéndolo en las propias carnes
gentes inocentes que no entendían su ascensión a la categoría de héroes.
Pero la
ruleta del poder y el dinero no tenían en cuenta la ley de la lógica y contra
todo pronóstico volvieron a derramar sangre gratuitamente.
Aquel de
negocio de muerte y destrucción estaba ya en la podedumbre más absoluta, aún
así unos pocos continuaban obstinadamente en mantener su propia ambición a
costa de la vida de los demás.
El negocio de la muerte estaba en quiebra
técnica.
Infierno
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