Las contraseñas que se emplean para autentificar un usuario sólo
proporcionan un nivel muy básico de protección. Es un mecanismo débil,
debido a que los usuarios que no dominamos los secretos de la
informática no siempre elegimos las contraseñas adecuadas.
Hay
programas muy sofisticados, rápidos y efectivos para romper
contraseñas, llamados password crackers, basados en distintos sistemas
combinatorios; pero nosotros no debemos morir sin presentar batalla.
Pónselo difícil
Fuera del diccionario:
Hay sistemas de desciframiento basados en los diccionarios, por ello
elegir como contraseña una palabra que esté en el diccionario no es una
buena idea, aunque el término sea muy raro o esté en otro idioma. Por
la misma razón, una palabra que empiece por las letras x ó z tiene
menos posibilidades de descubrirse, porque esos programas funcionan
alfabéticamente. Evita combinaciones que empiecen por las primeras
letras.
Datos desconocidos: Es posible que la
persona que quiere entrar en nuestros archivos nos conozca, por lo que
el nombre de nuestra pareja o padre es una mala opción. Lo mismo pasa
con las fechas de cumpleaños o nombres de mascotas. Si el atacante sabe
que nos gusta Harry Potter, probará cualquier palabra asociada a él.
Pregunta relacionada:
Si olvidas tu contraseña, en algunos lugares te la envían tras
responder a una pregunta relacionada que tú mismo has elegido
previamente. Es mejor no usar nunca esta opción. Si tienes una pregunta
muy fácil (¿cuál es mi libro preferido? ¿En qué lugar veraneo?), la
cadena de seguridad se rompe por ahí, porque quizá en algún lugar de tu
página web hayas incluido esa información.
Tamaño:
Una buena contraseña debe tener al menos seis caracteres. Lo ideal es
usar el número máximo de caracteres que se nos permita en cada caso. El
tamaño sí importa, porque cuantos más caracteres haya, más difícil es
reventar la contraseña.
Complejidad: Lo mismo
puede decirse de su grado de dificultad. Muchos ataques sólo combinan
letras y números y no son eficaces contra combinaciones raras de
signos. Es muy eficaz utilizar @, $, &, #, !, etc., en medio de
nuestra contraseña.
Crea una difícil de descubrir
Elige
una frase que te guste (UN TRISTE TIGRE, por ejemplo); elimina los
espacios (UNTRISTETIGRE); sustituye letras por números o signos que
recuerdes, por ejemplo: la E por un 3, la I por un 1, la T por #
(UN#R1S#3#1GR3). Usa los primeros ocho o diez caracteres –todos los que
puedas– y tendrás una contraseña excelente y muy segura. No olvides
cambiarla con regularidad.
ENRIQUE GALLUD JARDIEL.