Aquellos paseos matutinos por las estrechas callejuelas , muy de mañana, le ponían en contacto estrecho con la realidad más cotidiana. Los patios de aquellas casas cuyos moradores eran personas sencillas y honorables, desbordaban una vida que debía ser vista por cualquier visitante. Fue en una de esas rondas mañaneras, que de vuelta a palacio, decidió mostrar la vida de aquellas callejuelas a todo extranjero. Para ello creó un festival de patios que se celebraría el mes de mayo, y cuyo premio sería ser maestro jardinero en el Palacio califal durante un año. Poco a poco este festival fue enraizándose entre la población, desde entonces el orgullo de este lugar se manifiesta a través de la vida de sus patios.
Inferno
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