- Leyendo un pasaje de Los monólogos de la Vagina.
- El centro dice que ellas acordaron no decirlo y las estudiantes lo niegan.
- Padres y compañeros han protestado contra la decisión.
Ellas querían decir "vagina" y, aunque sus profesores no estaban de acuerdo, lo hicieron.
Megan Reback, Elan Stahl y Hannah Levinson, de 16 años, decidieron interpretar Los Monólogos de la Vagina y, durante su lectura, pronunciaron la palabra "vagina" porque, según Reback "no era ni feo ni inapropiado y era real y puro".
La autora de la obra aplaudió la decisión el pasado martes, afirmando que el centro debería estar "celebrándolo", en lugar de castigar a las tres jóvenes.
Las chicas se turnaron en la lectura del texto hasta que llegó la palabra "vagina", que leyeron juntas
"¿No
queremos que nuestros hijos se resistan a la autoridad cuando ésta no
se comporta de manera acertada?" dijo Eve Ensler, la autora de Los
Monólogos de la Vagina, que ha felicitado a las chicas e incluso se ha
planteado visitar el colegio.
El extracto de la obra fue leído la
noche del pasado viernes, entre varias lecturas dentro de un evento
patrocinado por la revista literaria del John Jay High School en Cross
River, en un barrio neoyorkino.
Las chicas se turnaron leyendo el texto hasta que llegó la palabra "vagina", que procedieron a leer juntas.
"Mi minifalda es una bandera de liberación en el ejército de las mujeres", decían; "declaro estas calles, cualquier calle, país de mi vagina".
La
suspensión molestó a algunos padres, que acusan de "censura" al centro
y algunos compañeros hicieron carteles y camisetas para apoyar a las
chicas, con mensajes como "Os apoyamos, admiramos vuestro valor.
¡Orgullo de Vagina!".
Sin embargo, el director Richard Leprine afirmó que las chicas eran castigadas por desobecer una orden y no por lo que dijeron.
Disparidad de opiniones sobre el acuerdo
El evento estaba abierto a toda la comunidad, niños incluidos, y la palabra era inapropiada, según Leprine.
Afirma que ya habían avisado a las niñas de que no podían decirlo.
La posición del colegio es absurda, un salto atrás, a la Edad Media
El
colegio "reconoce y respeta la libertad de expresión de los
estudiantes", según Leprine, "pero ese derecho hay que saber
entenderlo".
"Si un estudiante desobedece unas directrices, tiene que atenerse a las consecuencias", y "ellas acordaron" no decir la palabra.
Las estudiantes niegan que existiera tal acuerdo.
Reback
dijo que creía que "casi todos pueden estar de acuerdo en que es
importante apoyar la integridad de la literatura y no cambiarla", un
punto en el que Ensler coincide.
"La posición del colegio es
absurda, un salto atrás, a la Edad Media" dijo, "¿Y qué si los niños
oyeran la palabra? ¿Sería tan terrible? No estamos hablando de
plutonio, ni de lluvia ácida, ni de una palabra que destroza vidas...
¡Es una parte del cuerpo!".
Según Stahl, eligieron representar Mi Minifalda porque el pasaje les había inspirado a "abrazar nuestros cuerpos, nuestra feminidad y la mujer que llevamos dentro".
"Además, escogimos una parte de la representación en la que la palabra no tenía connotación sexual", añade.
No
es la primera vez que esta obra causa controversia, ya que los
Católicos conservadores criticaron a Universidad de Notre Dame por
permitir la representación en el campus el mes de abril pasado.
Este año,los responsables de aquello pueden quedarse sin patrocinador.
A.S.I.
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