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Las últimas reformas
habían dejado las arcas un tanto mermadas, y es que aunque la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma, manipularla
había costado mucho trabajo y
quebraderos de cabeza al Jefe. Demasiados cambios para una creación que iba a
resultar sencilla en los planes originales. Pero ya se sabe que Dios propone y
el Caos dispone, y tras unas carambolas universales de planetas, meteoritos y
estrellas; al final la idea primitiva tuvo que sufrir una transformación sustancial,
ralentizando al máximo sus planes. Harto ya de los desastres producidos y del
tiempo empleado, el Ser Supremo decidió utilizar un pedacito de materia y
emplearlo como “zona de pruebas”
para su proyecto. Así que dejó que la vida se fuese desarrollando a su libre
albedrío, pero las criaturas que allí estaban le parecían tontas y carentes de
belleza. Decidiendo jugar de nuevo, provocando un caos parcial en ese pequeño
laboratorio. Otra vez un parón, pero éste sería más breve, restaurándose más
rápidamente los planes originales. Desarrolló y potenció la creación de una
especie sobre las demás, dándole un modelado muy parecido a los rasgos de su propia personalidad. Una vez
hecho todo el trabajo, se dispuso a ver el proyecto que había creado.
Al principio todo iba
muy bien, no en vano, la nueva especie se comportaba más como un animal,
superior a los demás, pero animal al fin y al cabo, pero luego fue dándose
cuenta de su propio potencial y comenzó a pensar por sí misma y a tener
conciencia del poder real que tenía. En un momento dado aquello se le escapó de
las manos al creador, y sin saber ni cómo ni porqué aquel laboratorio comenzó a
tener vida propia, ajena a los propios intereses de su Creador. Fue cuando
decidió enviar a mediadores, que lejos de resolver los problemas, lo que
hicieron fue corregirlos y aumentarlos. Harto y cansado de tanta insolencia, decidió crear un juego,
cuyas normas serían tan sumamente confusas que nadie podría saber exactamente
el funcionamiento de dicho entretenimiento.
El juego consistiría en
crear confusión sobre un punto de realidad, para ello envió a un
árbitro-mediador que era su ojito derecho, y que las malas lenguas decían que
era su hijo, fruto del concubinato con una mujer de una casta muy baja, y de
vida un tanto licenciosa, llamada María y que era una hermosa prostituta con la
que todos los “grandes prohombres” del lugar habían tenido relaciones. Pero en
cuanto el Gran Jefe le hizo la
proposición de tener un hijo con ella, le faltó tiempo para decir que sí. Para
María aquello fue una experiencia inolvidable, como recuerdo, su Amante le dejó
un pájaro como señal de cariño y amistad. Este hecho fue recibido con gran
recelo y rencor por parte de propios y extraños, tal fue el desagravio, que
María tuvo que dejar su trabajo, refugiándose en casa de su padre, un humilde
carpintero, que intentó protegerla, escondiéndola en un portal que estaba
haciendo para un rico heredero de la ciudad de Belén. Tras un largo periodo de
embarazo, con visitas esporádicas paternales, fue transcurriendo el tiempo,
hasta que un 7 de diciembre, María tuvo un alumbramiento no excesivamente
complicado. Y aunque se pueda pensar lo contrario, todo el mundo estaba con
ella, su padre, el pájaro y por su puesto, Dios. Inmediatamente, después del
alumbramiento el niño fue acomodado en una cama muy humilde, aunque
confortable, rodeado de una burra, un buey, una perra y una serpiente. En
cuanto todo estuvo a gusto del padre, abandonó el lugar, dejando al Ave
(llamada Fénix) como observador de todo lo que ocurriese allí. Debiéndole
avisar de cualquier incidencia. No tardó mucho en recorrer la noticia por todos
los lugares, provocando en los dirigentes un cierto temor por verse amenazados
por un nuevo contrincante que no tenían previsto, un bebé era su auténtica
amenaza, mandando asesinar a todos los niños un 28 de diciembre. Dios, avisado
de todos los acontecimientos, ideó un plan, pidiendo ayuda al Infierno (el
encargado de los trabajos sucios del Jefe) para salvar la vida de su hijo, así
pues cuando los guerreros quisieron entrar en aquel portal, fueron recibidos
por un olor a azufre terrible y una bestia sanguinolenta que echaba fuego por
la boca. Fue algo tan sumamente espectacular y monstruoso, que no volvieron a pisar por allí en mucho
tiempo. Aprovechando la situación, cambiaron de lugar, yéndose a una cabaña muy
acogedora, desde allí comenzó la infancia de Yussuf Isto que con el tiempo fue
degenerando en Jesucristo. Realmente
desde pequeño este ser se reveló como un inconformista que ponía patas arriba
todas aquellas tradiciones que maltrataban a algún miembro de la comunidad,
granjeándose grandes amigos y aún más enemigos. Por decirlo de una forma
gráfica no dejaba a títere con cabeza, se reunió de un grupo muy estrecho de
colaboradores, llamados discípulos, entre los que destacaba una hermosa mujer,
que curiosamente se dedicaba a la prostitución, aunque lo hacía de una forma
“temporal”. Su encuentro con Yussuf fue dramático. Ella estaba a punto de ser
masacrada por una muchedumbre debido a que su pensamiento era demasiado elevado
para la mente cerril de aquella época. Desde aquel entonces sus vidas se
unieron para siempre, teniendo dos hijas (Continuará...)
(Comunidad Infernal)
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