Bueno, y esto fue todo amigos. Hasta aquí el final de noviembre y el el fin de los cuentos de terror ¿o no? Sea como fuere, terminamos como empezamos, con un micro de Jimul
 ¡¡¡No puede ser!!! fue la última frase que pasó por mi cabeza, al ver como un agujero negro me tragaba sin remisión. Y es que cuando uno es joven no entra en sus planes perder la vida un viernes a las 5 de la mañana de vuelta de unas fiestas, en las que el alcohol y un potente coche se mezclaron en una carretera secundaria de un pueblo perdido del interior. Mucho menos que al morir todo se acabó, finito... Fin. Así que aquí estoy, a punto de convertirme en materia inerte, comido por los gusanos.
(Jimul)
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