Su insolente constumbre de llegar tarde siempre a las citas le costó más de un disgusto, laboral y amoroso.Aquel día era muy importante, el trabajo de su vida se presentaba ante sus narices. Una gran empresa necesitaba de sus servicios y la entrevista sería a las 13:00 H. Una vez más su insufrible costumbre de llegar tarde se hizo patente, pero esta vez la salvó de una muerte segura.Hoy es una gran ejecutiva de esa multinacional, y es la única persona a la que se le permite el lujo de llegar tarde a las reuniones de trabajo.
(A La Niña del Exorcista)
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