|
EL SUEÑO AMERICANO
Nancy, esa Barbie con el pelo oxigenado había nacido en un estado
perdido del centro de USA,más o menos entre Oklahoma y Cincinati aunque ella nunca dijo exactamente de dónde era, y
tampoco ahora viene mucho al caso…
Su verdadera historia comienza a los 14 años, cuando los canales
de tv. por cable comienzan a surtir efecto en aquella adolescente, sobre todo
los de moda, películas y belleza. Realmente su futuro comenzaría a generarse allí, en esas horas “perdidas”
frente al televisor. A los 16 años se apuntó al concurso de miss de su estado.
Aunque había mucha competencia ella no se amilanó y decidió ir a por todas. Se
informó de quiénes eran los que manejaban el cotarro e incluso llegó a hacerle
determinado tipos de favores. Indudablemente no salió elegida, pero a cambio si
hizo mejor carrera que la Miss
de aquel año. Una productora de cine para adultos, de uno de los jueces,
comprobó en persona sus “habilidades sociales” y allí comenzó su carrera
fulgurante en el mundo del porno.
A los 24 años y harta ya de haber follado de todas las formas
posibles ante las cámaras (nunca fue muy escrupulosa) y fuera de ellas , aceptó
la proposición de un General con una vida personal un tanto escabrosa. Ambos
sabían que no era amor verdadero como el de Srek y su
Fiona, lo suyo fue una sociedad en simbiosis. Poco después se fueron a África,
poniendo tierra de por medio al cine porno y a una investigación abierta al
General por pederastia. Todo iba bien, pero tuvo que entrometerse Lumumba, y
claro, contra la “leyenda” no hay plan posible.
El Negrito y la
Rubia fueron arrestados en la habitación del Motel, que ya
era mala suerte ir a parar al motel que el general utilizaba de plató para sus
escarceos con el mundo del celuloide
ilegal. Lumumba fue a la cárcel y el General tuvo una bronca fenomenal con la Rubia, esta bronca se saldó
con “la escapada” de la Rubia
y de Lumumba, que el General
caritativamente puso en libertad no sin
antes ser amenazado por la propia con montar fenomenal escándalo en Wasintong.
Su destino, Beverly Hills para realizar
una serie de películas porno. Aquello se prolongó durante 3 años. Esta solución, con el
tiempo, no fue del agrado ni para la Rubia ni para el General, a
su manera habían llegado a amarse, pero a Lumumba se le abría un mundo nuevo.
Como era de esperar el pelotazo de Lumumba (o deberíamos llamarlo
falazo) hizo que su figura y “personalidad” subiera económicamente. De
subproductos pornográficos de 3ª
regional, pasó a multinacionales del porno, que emitían el mismo tipo de
subproductos, pero con pingües capitales, los guionistas mantenían el mismo
tipo de diálogos “¡Ahhhhh… Ohhhh… mmmm!!!”, pero eso sí, los genios de la
“literatura cinematográfica” tenían renombre internacional. Pasó de ser el
“Puto Negro de mierda” a “Señor Lumumba” y de viajar en metro a tener una
limousine privada para él. Pero estas cosas las iremos desarrollando con más
detenimiento.
Fue un 13 y martes cuando al llegar al
estudio de rodaje habitual, unos individuos le esperaban, entre ellos había una
mujer de aspecto realmente atractivo y mirada devoradora, observaban
atentamente la última escena del rodaje. Lumumba tuvo un día especialmente
inspirado. La escena se fue tornando tórridamente erótica, tanto que la mujer
que lo estaba viendo se excitó realmente. Después del rodaje, se reunieron
todos los productores, de una y otra parte para firmar el contrato de cesión,
aunque para ello pusieron una condición: La nueva productora debería “saber con
total exactitud” lo que habían contratado. El resto de los presentes no
entendían nada, compañeros incluidos. La exuberante ejecutiva, propuso que la
prueba se llevara acabo en ese mismo momento eso sí, en un lugar lo más
discreto posible.
Lumumba fue avisado para tal efecto y
llevado a una habitación camuflada del productor, desde donde tenía una vista
privilegiada. Allí fue preparado convenientemente para su “examen físico”. La
ejecutiva entró al cabo de un tiempo. El Negrito pensó que era una nueva
película y comenzó su ritual engatusador, terminando en el catre de aquel lugar
mostrando todo su potencial de una forma habitual es decir salvajemente y sin
ningún reparo por ser oídos. La ejecutiva tuvo el mejor sexo en mucho tiempo,
tal vez en su vida, desde aquel día Lumumba fue tratado como una joya de museo.
El contrato fue firmado el mismo día y
nuestro “pornostar” fue trasladado desde una casa modesta de las afueras de
Beverly Hills al mismísimo centro, con lo cual hacía el mismo trayecto pero a
la inversa. Si hasta entonces su casa la tenía fuera y su trabajo en el centro
de la ciudad; ahora su casa era una lujosa mansión del centro (donde viven
todas las estrellas del cine) y los estudios de rodaje estaban a las afueras.
Unos grandes estudios preparados para este tipo de rodajes, Sexfilm era el
nombre de la productora. Lumumba llegó a los estudios como una gran estrella, y
entre comentarios (de excitación entre las mujeres y de envidia por parte de
los hombres). Tras las presentaciones oportunas al plantel de compañeros y
personal técnico, comenzó el trabajo duro. Los primeros días Lumumba estuvo
abrumado por la cantidad de papeles legales que tuvo que firmar (realmente no
sabía muy bien lo que firmaba, pero él lo hacía). Afortunadamente no se le
engañaba más que a otros compañeros suyos de trabajo, y todo debido a un ángel
protector (la productora ejecutiva de
mirada lacerante, cuyo nombre era Angeline)
Durante aquellos días estuvo
estudiando su primer guión en la nueva productora, en el que comenzaría a
trabajar el lunes de la semana siguiente, al tiempo que observaba la forma de
rodar; y en ese preciso momento fue cuando la descubrió. Fue como una
aparición, de entre todos los maravillosos cuerpos moldeados por un artista
encaprichado de la belleza, ella resaltaba. Cuerpo rojizo, melena larga y
negro, ojos verdes, alta (1,80 cms.) de redondeces suaves y sensuales formas;
se movía por el estudio como una auténtica diosa, sin prestar atención a la
multitud de ojos que se clavaban ante su presencia, Liliana era su nombre. El
Negrito quedaba extasiado ante tal presencia, en una de estas ensoñaciones en
las que estaba Lumumba metido, el ayudante de guionistas le volvió a meter otra
vez en la cruda realidad:
-“Pisha
aquí tiene’ tu mete-saca”
Exacto, el ayudante de los guionistas
era un andaluz socarrón que no se sabe muy bien cómo había llegado hasta allí,
pero que formaba parte del entorno de una forma surealistamente normal.
El primer día de trabajo fue todo
novedoso, el chofer de Lumumba pasó a las 9 de la mañana a recogerlo por su
casa. El Negrito estaba preparado y con cierta impaciencia, el hecho de
participar en películas de “categoría A” le producía cierto vértigo. El chofer,
un chino muy ceremonial y correcto, con una pinta de “gorila come-hombres” le
indicó el camino hacia la
Limusina, le abrió la puerta y se dirigieron a toda velocidad
hacia los estudios. El Chino durante el viaje no dejaba de mirar de reojo la
expresión de ansiedad de nuestro amigo Lumumba.
Tras los oportunos permisos para
entrar en el estudio, el Chino dejó en mano de unas azafatas a la nueva
estrella, las cuáles lo llevaron hacia su camerino, que desde aquel día sería su segunda casa. Una
habitación con todas las comodidades posibles. Un equipo de personas, entre las
que estaba la productora ejecutiva, lo recibió. La despampanante mujer hizo las
presentaciones: una maquilladora coreana, una modista brasileña, un
esteticienne inglés, una doctora rusa, una asistente francesa. Todas estas
personas serían quiénes estarían cuidándole durante el tiempo que duraran los
rodajes, naturalmente todos estos profesionales estaba rodeados de una corte de
ayudantes. Es “stablisment” del porno se ponía en marcha para Lumumba.
A las 11:00 H. estaba todo preparado
para que el Negrito entrase en plató. Era una escena muy morbosa en la que una
mujer se lo hacía con un vendedor de botijos en casa de ésta. La sorpresa de
Lumumba fue increíble, allí estaba ella, la diosa. Liliana con una bata
totalmente transparente, muy corta y sin nada debajo, lo esperaba sentado en una pose muy sensual en un sofá de
su casa.
Sin entrar en detalles, Lumumba folló
como pocas veces lo había hecho, las caricias de Liliana, su forma de excitar
su cacharrillo y de recibirlo en su cuerpo eran totalmente salvajes. Parecía
una hembra hecha para esa vida. La hora del descanso llegó muy pronto. Se pusieron
algo por encima, encaminándose por un pasillo a un lugar muy amplio y cálido,
habilitado para comer y como lugar de distracción. Lumumba fue invitado a la
mesa de su compañera de rodaje, él con mucho gusto aceptó. Le parecía que todas
las ilusiones de su vida se estaban cumpliendo, su trabajo era lo más agradable
que podía imaginar, con una fabulosa y deseada compañía pero una tercera voz le
volvió a sacar de sus sueños, una rubia de ojos azules y con un aspecto de
bomba explosiva a punto de reventar, se acercó por detrás y agarrando a Liliana
por las caderas le dio un morreo tan profundo que estuvo a punto de sacarle la
lengua. Toda la magia del momento se volvió oscuridad, Liliana tenía pareja.
|