Infierno

(Sólo para condenados)

Lumumba

Publicado el 6 de Abril, 2006, 13:10. en Relatos variados.
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EL SUEÑO AMERICANO

 

Nancy, esa Barbie con el pelo oxigenado había nacido en un estado perdido del centro de USA,más o menos entre Oklahoma y Cincinati aunque  ella nunca dijo exactamente de dónde era, y tampoco ahora viene mucho al caso…

 

Su verdadera historia comienza a los 14 años, cuando los canales de tv. por cable comienzan a surtir efecto en aquella adolescente, sobre todo los de moda, películas y belleza. Realmente su futuro comenzaría  a generarse allí, en esas horas “perdidas” frente al televisor. A los 16 años se apuntó al concurso de miss de su estado. Aunque había mucha competencia ella no se amilanó y decidió ir a por todas. Se informó de quiénes eran los que manejaban el cotarro e incluso llegó a hacerle determinado tipos de favores. Indudablemente no salió elegida, pero a cambio si hizo mejor carrera que la Miss de aquel año. Una productora de cine para adultos, de uno de los jueces, comprobó en persona sus “habilidades sociales” y allí comenzó su carrera fulgurante en el mundo del porno.

 

A los 24 años y harta ya de haber follado de todas las formas posibles ante las cámaras (nunca fue muy escrupulosa) y fuera de ellas , aceptó la proposición de un General con una vida personal un tanto escabrosa. Ambos sabían   que no era  amor verdadero como el de Srek y su Fiona,  lo suyo fue una sociedad en  simbiosis. Poco después se fueron a África, poniendo tierra de por medio al cine porno y a una investigación abierta al General por pederastia. Todo iba bien, pero tuvo que entrometerse Lumumba, y claro, contra la “leyenda” no hay plan posible.

 

El Negrito y la Rubia fueron arrestados en la habitación del Motel, que ya era mala suerte ir a parar al motel que el general utilizaba de plató para sus escarceos  con el mundo del celuloide ilegal. Lumumba fue a la cárcel y el General tuvo una bronca fenomenal con la Rubia, esta bronca se saldó con “la escapada” de la Rubia y de  Lumumba, que el General caritativamente  puso en libertad no sin antes ser amenazado por la propia con montar fenomenal escándalo en Wasintong. Su destino,  Beverly Hills para realizar una serie de películas porno. Aquello se prolongó  durante 3 años. Esta solución, con el tiempo,  no fue del agrado ni para la Rubia ni para el General, a su manera habían llegado a amarse, pero a Lumumba se le abría un mundo nuevo.

 

Como era de esperar el pelotazo de Lumumba (o deberíamos llamarlo falazo) hizo que su figura y “personalidad” subiera económicamente. De subproductos pornográficos de  3ª regional, pasó a multinacionales del porno, que emitían el mismo tipo de subproductos, pero con pingües capitales, los guionistas mantenían el mismo tipo de diálogos “¡Ahhhhh… Ohhhh… mmmm!!!”, pero eso sí, los genios de la “literatura cinematográfica” tenían renombre internacional. Pasó de ser el “Puto Negro de mierda” a “Señor Lumumba” y de viajar en metro a tener una limousine privada para él. Pero estas cosas las iremos desarrollando con más detenimiento.

 

          Fue un 13 y martes cuando al llegar al estudio de rodaje habitual, unos individuos le esperaban, entre ellos había una mujer de aspecto realmente atractivo y mirada devoradora, observaban atentamente la última escena del rodaje. Lumumba tuvo un día especialmente inspirado. La escena se fue tornando tórridamente erótica, tanto que la mujer que lo estaba viendo se excitó realmente. Después del rodaje, se reunieron todos los productores, de una y otra parte para firmar el contrato de cesión, aunque para ello pusieron una condición: La nueva productora debería “saber con total exactitud” lo que habían contratado. El resto de los presentes no entendían nada, compañeros incluidos. La exuberante ejecutiva, propuso que la prueba se llevara acabo en ese mismo momento eso sí, en un lugar lo más discreto posible.

 

          Lumumba fue avisado para tal efecto y llevado a una habitación camuflada del productor, desde donde tenía una vista privilegiada. Allí fue preparado convenientemente para su “examen físico”. La ejecutiva entró al cabo de un tiempo. El Negrito pensó que era una nueva película y comenzó su ritual engatusador, terminando en el catre de aquel lugar mostrando todo su potencial de una forma habitual es decir salvajemente y sin ningún reparo por ser oídos. La ejecutiva tuvo el mejor sexo en mucho tiempo, tal vez en su vida, desde aquel día Lumumba fue tratado como una joya de museo.

 

          El contrato fue firmado el mismo día y nuestro “pornostar” fue trasladado desde una casa modesta de las afueras de Beverly Hills al mismísimo centro, con lo cual hacía el mismo trayecto pero a la inversa. Si hasta entonces su casa la tenía fuera y su trabajo en el centro de la ciudad; ahora su casa era una lujosa mansión del centro (donde viven todas las estrellas del cine) y los estudios de rodaje estaban a las afueras. Unos grandes estudios preparados para este tipo de rodajes, Sexfilm era el nombre de la productora. Lumumba llegó a los estudios como una gran estrella, y entre comentarios (de excitación entre las mujeres y de envidia por parte de los hombres). Tras las presentaciones oportunas al plantel de compañeros y personal técnico, comenzó el trabajo duro. Los primeros días Lumumba estuvo abrumado por la cantidad de papeles legales que tuvo que firmar (realmente no sabía muy bien lo que firmaba, pero él lo hacía). Afortunadamente no se le engañaba más que a otros compañeros suyos de trabajo, y todo debido a un ángel protector (la productora ejecutiva  de mirada lacerante, cuyo nombre era Angeline)

 

          Durante aquellos días estuvo estudiando su primer guión en la nueva productora, en el que comenzaría a trabajar el lunes de la semana siguiente, al tiempo que observaba la forma de rodar; y en ese preciso momento fue cuando la descubrió. Fue como una aparición, de entre todos los maravillosos cuerpos moldeados por un artista encaprichado de la belleza, ella resaltaba. Cuerpo rojizo, melena larga y negro, ojos verdes, alta (1,80 cms.) de redondeces suaves y sensuales formas; se movía por el estudio como una auténtica diosa, sin prestar atención a la multitud de ojos que se clavaban ante su presencia, Liliana era su nombre. El Negrito quedaba extasiado ante tal presencia, en una de estas ensoñaciones en las que estaba Lumumba metido, el ayudante de guionistas le volvió a meter otra vez en la cruda realidad:

 

          -“Pisha aquí tiene’ tu mete-saca”

         

          Exacto, el ayudante de los guionistas era un andaluz socarrón que no se sabe muy bien cómo había llegado hasta allí, pero que formaba parte del entorno de una forma surealistamente normal.

 

          El primer día de trabajo fue todo novedoso, el chofer de Lumumba pasó a las 9 de la mañana a recogerlo por su casa. El Negrito estaba preparado y con cierta impaciencia, el hecho de participar en películas de “categoría A” le producía cierto vértigo. El chofer, un chino muy ceremonial y correcto, con una pinta de “gorila come-hombres” le indicó el camino hacia la Limusina, le abrió la puerta y se dirigieron a toda velocidad hacia los estudios. El Chino durante el viaje no dejaba de mirar de reojo la expresión de ansiedad de nuestro amigo Lumumba.

 

          Tras los oportunos permisos para entrar en el estudio, el Chino dejó en mano de unas azafatas a la nueva estrella, las cuáles lo llevaron hacia su camerino, que  desde aquel día sería su segunda casa. Una habitación con todas las comodidades posibles. Un equipo de personas, entre las que estaba la productora ejecutiva, lo recibió. La despampanante mujer hizo las presentaciones: una maquilladora coreana, una modista brasileña, un esteticienne inglés, una doctora rusa, una asistente francesa. Todas estas personas serían quiénes estarían cuidándole durante el tiempo que duraran los rodajes, naturalmente todos estos profesionales estaba rodeados de una corte de ayudantes. Es “stablisment” del porno se ponía en marcha para Lumumba.

 

          A las 11:00 H. estaba todo preparado para que el Negrito entrase en plató. Era una escena muy morbosa en la que una mujer se lo hacía con un vendedor de botijos en casa de ésta. La sorpresa de Lumumba fue increíble, allí estaba ella, la diosa. Liliana con una bata totalmente transparente, muy corta y sin nada debajo, lo esperaba  sentado en una pose muy sensual en un sofá de su casa.

 

          Sin entrar en detalles, Lumumba folló como pocas veces lo había hecho, las caricias de Liliana, su forma de excitar su cacharrillo y de recibirlo en su cuerpo eran totalmente salvajes. Parecía una hembra hecha para esa vida. La hora del descanso llegó muy pronto. Se pusieron algo por encima, encaminándose por un pasillo a un lugar muy amplio y cálido, habilitado para comer y como lugar de distracción. Lumumba fue invitado a la mesa de su compañera de rodaje, él con mucho gusto aceptó. Le parecía que todas las ilusiones de su vida se estaban cumpliendo, su trabajo era lo más agradable que podía imaginar, con una fabulosa y deseada compañía pero una tercera voz le volvió a sacar de sus sueños, una rubia de ojos azules y con un aspecto de bomba explosiva a punto de reventar, se acercó por detrás y agarrando a Liliana por las caderas le dio un morreo tan profundo que estuvo a punto de sacarle la lengua. Toda la magia del momento se volvió oscuridad, Liliana tenía pareja.