Estamos a
punto de terminar una semana para olvidar. Es una de las semanas que deberíamos
guardar como ejemplo de hasta qué punto el ser humano puede llegar a decir y
hacer estupideces sin contemplaciones.
Empezamos
con la espeluznante noticia del ingreso de una niña de 5 años, apaleada por sus
supuestos padres, sin que nadie pusiese los medios suficientes para acortar
semejante aberración (salvo los técnicos a pie de calle que por mucho que
voceen no les hace caso ni Dios). Ahora esta niña, llamada Alba, está en coma
en un hospital “¡qué bonito es el amor en la familia tradicional!”
Seguimos
luego con el día 8 de marzo (fecha en la que se celebra “la quema de brujas
trabajadoras por parte de un empresario estadounidense, porque éstas querían
unas condiciones mejores) Bueno, hemos avanzado algo, hoy siguen muriendo, pero
no de una forma pública, si no en casa y con la familia. Digamos que se les han
dado todos los elementos para ser más libres, pero no pueden ser más
inteligentes que determinados garrulos que tienen a su lado.
Y
para rematar la semana, se celebra el segundo aniversario de una matanza en
nombre de Dios (esta vez es en versión Alá) y poniendo como excusa la opresión
de un pueblo (el iraquí en este caso.) ¡Maravilloso! Resulta que ahora 192
personas que madrugaban para trabajar (pueblo trabajador) son responsables de
las cacicadas de sus políticos sobre otros pueblos del planeta. Igualito que el
pueblo musulmán es responsable de lo que una panda de impresentables
descerebrados, (obedeciendo a majaderos
que debían de estar colgados por los dedos pulgares en el Infierno), por un
puñado de dinero. Y mientras estas víctimas de la sinrazón se tienen que
aguantar con lo que les ha caído encima; los políticos de uno y otro lado se
pasan la pelota de la “culpa” y manejando su rentabilidad para sus propios
intereses. Esto es “divino”, se nota que el mundo está evolucionando de una
forma inteligente y razonable.
Pues
estos tres casos antes mencionados, se entremezclan con las mismas sandeces de
siempre, porque aquí últimamente lo que se lleva es decir las estupideces más
grandes, y comentarlas en los lugares más serios, repitiéndolas por todos los
medios necesarios y hasta la saciedad.
Ahora,
todos tranquilos, suelen decir que “Dios protege la ignorancia”, así que de
ésta, probablemente también nos libremos, hasta la próxima.
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