Infierno

(Sólo para condenados)

Noviembre del 2005


Comunicación

Publicado el 30 de Noviembre, 2005, 13:37. en General.
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Ante todo y sobre todo Somos comunicación, a pesar de tierras, ideologías y sexos... Por eso, desde aquí envío un abrazo muy especial a mi amiga Vannesa, que desde su tierra, cada mañana hace todo lo posible para entender y comunicarse con otras personas de otras tierras y regiones... Señoras y Señores, que esta persona sencilla sea ejemplo de lo que todos debemos hacer... Olvidándonos de todos aquellos majaderos que sólo hacen referencia a las diferencias...

Gracias por todo, amiga y socia Vannessa...


Colaboración del Infierno

Publicado el 29 de Noviembre, 2005, 13:05. en General.
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A todas aquellas personas que les interese, hago pública esta petición y espero que surja efecto... Os pido colaboración:

Necesito colaboraciones sobre un proyecto que hemos iniciado con fines solidarios en la Asociación que presido. (Asociación Cultural Poético Luz de Luna-- L´Hospitalet de Llobregat). Os hago participes de la idea y así mismo os pido la hagáis extensiva a donde vosotros creáis pertinente.

Metas del proyecto:

lLlevar una carta amiga a toda persona necesitada:
–Personas mayores.
–Niños enfermos.
–Etc...
lEl formato de “Carta Amiga” será el de cuento, vivencia o poema.
lPrevisión del primer año en cuantía será de 250 Cartas Amigas.

Descripción:

Sencillamente se pretende ayudar desde nuestra humilde parcela como asociación Cultural Poética a todo aquél que pueda estar necesitado de unas palabras escritas ya sean de cariño, de esperanza, de desenfado, de amistad, de entretenimiento, etc...

Se podría llegar a realizarlas personalizadas, siempre y cuando se nos solicitase, o bien enviarlas previa concertación a Hospitales, residencias de tercera edad, centros de día, etc...

Todas las cartas (Todas) habrán de ser revisadas individualmente para constatar que en ellas no existe peligro de dañar éticamente a quién va dirigida.

Toda Carta Amiga obligatoriamente será anónima, solo llevará el logotipo de la comunidad Luz de Luna.

Procedimiento:

Se responsabilizará del proyecto dos personas:
- Jefa de proyecto
- Coordinador
Búsqueda de receptores Carta Amiga:
- Visitas a centros, envío de cartas, publicidad, etc...
Realizaciones Carta Amiga:
- Necesitamos un mínimo para cumplir nuestro objetivo de 5 cartas semanales, para ello aparte de la colaboración directa de cualquier integrante de Luz de Luna se iniciará contactos en Internet con comunidades poéticas etc... para tener una buena bolsa donde escoger.

Equipo y recursos :


Aunque toda la Asociación velará por el buen desarrollo del proyecto participando en la medida que le sea posible, toda dirección del proyecto en principio recaerá sobre las dos personas que se adjudiquen dicho proyecto, las cuales estudiaran y decidirán cuales son los mejores pasos para llevar a cabo dicha empresa.
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La idea es esta más o menos........sencillamente pido vuestro apoyo en la de envio desinteresado de cartas amigas, vivencias, cuentos, poemas, etc....
¿Me ayudais? El que pueda colaborar directamente genial...el que no que pase la información donde el crea interesante, estoy seguro que muchos escritos encontrarían buen recaudo en esta idea a la vez que en Internet.

Sitio donde se pueden enviar los escritos: luzdeluna@amida.com.es

Mi agradecimiento por delante y el de futuros receptores de estas cartas por detras.
Un saludo para todos!!!


DUETTO DE INOCENCIA

Publicado el 25 de Noviembre, 2005, 15:23. en Relatos variados.
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Mamá, mamá ¿verdad que el ascensor vuela como superman? Malditas bolsas me rompen las manos. Mamá, ¿verdad que los ascensores los inventó Dios? Y los precios cómo están, en el cielo, sales con un billete de cincuenta y vuelves con unas monedas de nada. Mamá, ¿los ascensores sueñan? Ni en sueños vamos a arreglar esta pesadilla de números rojos. Mamá, ¿por qué se llaman ascensor todos los ascensores? Como no le suban por encima del convenio a Manuel las vamos a pasar moradas. Mamá ¿los ascensores deberían tener forma de pájaro? Porque lo que es a mí, no me suben ni un céntimo más, eso seguro, pedazo de cretino el jefe. Mamá ¿de mayor puedo ser ascensor? Pero de todos modos por intentarlo no va a ser. Mamá ¿la escalera le tiene manía al ascensor? Es lo que queda. Mamá ¿el ascensor es vergonzoso?, (se tapa la cara).  Aunque da más que rabia tener que mendigar lo que, ya no sólo por ley, sino por el más elemental sentido de justicia social nos pertenece. Mamá ¿el ascensor se puede volver loco? Pero qué coño es eso de la justicia social, quién la conoce, un cachondeo, eso es lo que es. Mamá y ¿si el ascensor no se para en el sexto y sigue y sigue hasta el infinito? A la calle deberíamos salir, como antes, como siempre, pero ahora no hay lo que hay que tener. Mamá ¿al cielo se sube en ascensor? Y mucha culpa tienen en esto los sindicatos que se han vendido. Mamá, mamá, ¿el ascensor parece triste? Es triste, bien triste, al fin y al cabo ellos eran el motor de la conciencia de clase. Mamá ¿por qué no llueve nunca en el ascensor? Claro que nunca llueve a gusto de todos. Esos botones de ahí, son para viajar en el tiempo ¿verdad mamá? Porque aún hay quien los defiende. Mamá ¿si pulso ese de la campana vienen los bomberos?, y si toco ese que tiene dos puertas dibujadas ¿a dónde vamos? Funcionarios deberíamos ser todos. Mamá ¿por qué nos vemos quietos en el espejo si el ascensor se mueve? Pero todos no lo podemos ser, además, quién carajo la vela iba a trabajar entonces. Mamá, mamá, ¿los ascensores son más listos que papá? Manuel podía pedir un ascenso, lleva en la empresa más años que la puerta de entrada, y nada, ahí sigue de oficial de segunda. Mamá ¿verdad que este ascensor es nuestro? Pedir, pedir, como si fuera fácil, si ya lo dice él y no sin razón, "pedir, lo que voy a tener que pedir es que no me echen como a un perro". Mamá esa luz se enciende y se apaga, ¿estará enfermo el ascensor? Lo cierto es que más vale pájaro en mano que ciento volando. Mamá ¿es cierto que los ascensores también se mueren? Porque si lo echan me muero. Mamá ¿por qué el ascensor no tiene escaleras? Pero ya está bien, tanto miedo, y más miedo, y venga miedo,  y estas jodidas bolsas matándome las manos por culpa de la maldita prisa que se me ha metido en el cuerpo, porque bien que podía posarlas en el suelo, pero como tengo prisa no puedo, me parece que si lo hago voy a perder un mundo. Mamá ¿cuando coge vacaciones el ascensor? Pero la cuestión nos guste o no, es esa, no perder tiempo. Mamá la señora Braulia le tiene miedo al ascensor, además de rabia,  le llama maldito trasto asesino y se santigua al entrar en él. El tiempo, la distancia, los pagos, la reangustia, que mal enjuagamos en una quincena de días en Benidorm. Mamá ¿a qué los ascensores no son un invento del demonio? Esta vida está endemoniada. Mamá me parece que ya nos trajo. Por fin. Mamá ¿el ascensor no come? Ahora a hacer la comida a toda prisa. Mamá ¿te ayudo con las bolsas? Debería hacerle más caso al niño. Mamá ¿te abro la puerta? Mira hijo el ascensor es…Mamá ¿tú crees que me dará tiempo a ver los dibus? Hijo te decía que el ascensor es sólo una…Mamá, mamá, ¿por qué tenemos que ir a comprar todos los días? Para comer. ¿Y para qué comemos?. Para trabajar. ¿Y para qué trabajamos mamá? Para comer hijo, para comer, y déjalo ya que me vas a hacer llorar.


Navidades Canallas

Publicado el 18 de Noviembre, 2005, 10:39. en Especiales.
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Con esta Sección hacemos una serie de relatos sobre la otra cara de la Navidad... Cualquier historia canalla que deséeis contar será bien recibida...


Malos Tratos

Publicado el 18 de Noviembre, 2005, 10:24. en Relatos variados.
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Me contó la vida que Ambrosio Hígado fue un individuo muy difícil de tratar. Que desde niño enseñaba ya su hígado perforado. Nació en un humilde pueblo andaluz, bajo la triste luz de otoño. Su cordón umbilical dicen que se negó a separarse de su madre, y que la comadrona necesitó unas recias tijeras para introducirlo en el mundo. Sus padres, campesinos arrugados por la sementera  del tiempo, le dieron todo el amor que pudieron mientras lo trataron. Ambrosio se despegó de ellos todo lo que pudo, amparado en la libertad de la naturaleza. Y así se crió libre, tan libre que no necesitó más que su corazón involuntario para romper las cosas y arrastrar a las pocas personas que trató  en su proterva vida. A los catorce años conoció a Pilar. Fue novia desde aquel momento. Eso pasaba en los pueblos de entonces. Tras ocho años de noviazgo engañoso, se casaron. Y digo engañoso porque Ambrosio llevó una doble vida. Durante el día trataba con dios y por la noche con el diablo. Iba a misa de los domingos y fiestas de guardar junto con Pilar para que el pueblo lo adorara. Porque eso sí había que reconocerlo, era un malandrín, simpático pero de lo más oportunista. Aunque todo el pueblo conocía su trasfondo, esa cualidad de titiritero le abonaba para introducirse en el bar del pueblo y echarse unas cartas para que le invitaran a una ronda del más claro vino blanco.

Al escaso mes de casados, como mandaban los cánones, Pilar ya tuvo su primera falta. A Pilar se le inundaron los ojos. Esa esperanza, ese falta, significaba todo para ella. Su prolongada soledad marital, estaba a punto de cambiar. Aquella falla en la que estaba atrapada, al fin se desprendería. Pero ella aún no sabía cuánto…

Fue por el séptimo mes de embarazo,  Pilar subía a menudo a la pequeña habitación de la sala que había preparado para recibir a lo que a su casa viniera. Abría los cajones de la cómoda y soñaba mientras repasaba y acariciaba el poco "atillo" que fue acumulando para el nonato.

Ambrosio aquel día no fue al campo, porque llovía intensamente. Así lo estuvo haciendo durante tres días, porque entonces cuando llovía , llovía para todos. Subió al atroje para coger un espuerta de maíz para el cerdo que estaban criando. Lo matarían  allá por Navidad. Cuando llegó con la pesada espuerta al piso inferior donde estaba Pilar, se le olvidó coger también una vieja jáquima porque la que tenía su yegua "pelirroja" la había roto la tarde anterior cuando estuvo arando junto con su viejo burro "ventero". Ambrosio le gritó a Pilar para que bajara ella la espuerta. Ella se negó. El volvió a insistir. Ella le razonó que estaba muy pesada y que aquellas escaleras le causaban miedo dado el estado en que se encontraba. Aquel día, bajo aquel temporal otoñal, parece ser que hizo trato con la bestia que se desató en forma humana. Pilar comenzó a bajar las escaleras cuando Ambrosio se le abalanzó y materialmente le puso la espuerta sobre su vientre preñado. Al intentar esquivarlo Pilar dio un traspié y rodó por las escaleras…

Hoy  Pilar tiene 79 años. Los mismos que lleva llorando esa pérdida. Su vida fue triste y solitaria,  junto a un marido vil e intransigente. Sólo la compañía de su "niño" un chucho callejero que encontró malherido en el campo le ayudó a sobrellevarla. Ambrosio y Pilar nunca se separaron porque eso no se estilaba en los pueblos de aquella España de trapo, de color negro sobre el llanto.

Ambrosio murió en vísperas de Navidad, un poco antes de la matanza. Y hasta su muerte fue un tanto extraña.  Dicen que al llegar al hospital de la caridad, el médico le recetó una agonía de veinticuatro horas pero la muerte le rebotó en cuatro ocasiones durante dos semanas. Todo compañero de habitación nuevo que traían, moría durante la noche. Las malas lenguas dicen que lo vieron santiguarse. También dicen que "niño" se escapaba de vez en cuando y se iba al cementerio. Visitaba la tumba de Ambrosio y marcaba su territorio. También a él llegó a maltratarlo.


El Funeral

Publicado el 16 de Noviembre, 2005, 12:51. en Relatos variados.
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Estaba sentada en un banco, en la cuarta fila, por eso me llegaba tan intenso el aroma de las flores: el féretro, camuflado bajo un jardín de coronas y ramos con dedicatorias escritas sobre cintas moradas, emanaba el mismo perfume que envuelve a las floristerías, mezclado con olores de adiós, lágrimas y demás sentimientos perceptibles a través de la membrana pituitaria.

 

Estaba allí porque tiempos atrás había trabajado para la familia como institutriz. El sueldo era suficiente y bueno el trato, si bien nunca supe si gozaba del cariño de tan distinguida casa, pero yo soy sensible y agradecida y, sobre todo, que quería ver un entierro de lujo. Cuando enterraron a mi padre, sólo llevaba una corona con una cinta morada. En un extremo ponía: “Servicios Funerarios López Hnos.” y en el otro extremo de la cinta “R.I.P” La “P” de “R.I.P” se despegó antes de llegar a la iglesia. El mismo mozo que llevaba la corona, piso la letra sin querer. Quedó planchada, y como llovía, también quedaron las marcas de barro de su zapato. Mi hermano se agachó tristemente, la recogió y se la dio al hombre, pero éste dijo que no era necesaria. Supongo que quiso decir  que con “P” o sin ella, mi padre iría adonde tuviese que ir.

 

Un inmenso crucifijo, algo inclinado hacia delante, presidía el altar principal. Daba la sensación de que en cualquier momento iba a precipitarse sobre los feligreses, como aviso del poder divino que nos trae y lleva a su antojo. Pero no, los carpinteros habían sido eficaces en su trabajo, las maromas eran gruesas y robustos anclajes de hierro las fijaban al robusto muro de piedra.

 

Empezó a irritarme el gemir de una de las flamantes huérfanas que, aprovechando la licencia del luto, no desperdiciaba ocasión de sorber los mocos que el llanto generaba, sin recato alguno. En todo el templo, de gran acústica, se oían sus resoplidos abriéndose paso entre toses, suspiros, bostezos y batir de abanicos.

 

Llegada la homilía, el celebrante, ataviado con casulla morada, hizo glosas y panegíricos de doña Luz, aristócrata y hoy protagonista del evento. Incluso se permitió la licencia, siendo óbito tan principal, de añadir una nota de mística literatura: "Nuestra sierva Luz, ha sido la luz para muchos de los que aquí nos encontramos; sin embargo, es hoy cuando Luz va a gozar de la verdadera luz: la Luz Eterna”.

 

Fue el evangélico consuelo recibido con un murmullo de agradecimiento por la exoneración que conllevaba: no era necesario sufrir su marcha. Más bien, y para no ser egoístas, festejarla.

 

No sabía yo de tanta beneficencia en mi antigua patrona, pero si el ministro de Dios lo aseguraba, así sería. Si sabía de sus óbolos y donativos, pero siempre fui de la creencia de que el talante es primordial, y no era el de Doña Luz excesivamente cálido. Quizá era característica sine qua non de su condición aristocrática, no sé mucho de blasones.

 

El viudo, de pie todo el rato en la primera fila, estornudaba sin parar. Me pregunté si sería alérgico al polen ya que estaba próximo al despliegue fúnebre floral, como primer allegado. Por fin, sacó un pañuelo, algo mustio a estas horas del desenlace e intentó esconder los estornudos. Seguían sonando, si bien un poco amortiguados.

 

Cuatro cirios, uno en cada vértice de la caja, nogal finamente trabajado, remarcaban la forma trapezoidal del habitáculo que albergaba a la difunta, de  nombre Doña Luz Fuentes de los Caballeros y Hernán-Cabeza de Vaca.

 

Uno de los cirio se apagó de pronto, puede que por los suspiros y estornudos. Fui capaz de leer las palabras que el celebrante masculló entre dientes, mirando al monaguillo con odio, como si el chiquillo fuera un empleado del infierno, responsable del atrezzo ígneo: "siempre pasa lo mismo, carajo", y el monaguillo volvió a prender el velón, pues Doña Luz debía entrar en la Luz acompañada de toda la luz posible... tal vez por si no se veía bien al llegar.

 

El olor a cera se unió a la sinfonía de efluvios ya existente.

 

Intuí que la música sería de lujo también: ¿Bach, Palestrina? Debo reconocer que cuando el organista dio la primera nota del Requiem Aeternam, me agradó la idea de asistir a un concierto, y en verdad, mereció la pena, pese a que yo hubiera preferido algo de gregoriano. Sonó de maravilla el Agnus Dei. La buena música es una de las ventajas de asistir a un entierro de gente bien. También es bonito asistir al momento en que la ceremonia alcanza su punto culminante; entonces,  el ministro se arma de incensario y envuelve al cadáver en una nube de humo que purifica la atmósfera, cargada de alientos derivados de estómagos vacíos, de naftalina de abrigos y de muchedumbre encerrada.

 

 

La misa de corpore insepulto tocaba su fin.  Los asistentes fueron desfilando en fila india por delante de la familia  que, cabizbaja,  agradecía la presencia. Algún que otro desfilante actuaba con más efusividad, abrazando a huérfanos o viudo en silencio y provocando nuevos llantos que, por simpatía, se propagaban entre los demás dolientes. Cuando me tocó el turno, me reduje a mirarlos con respeto. Sólo a Margarita, la pequeña y con quien tuve un trato más cálido, le acaricié la mejilla. Ella, me cogió la mano y me la besó. Estaba demacrada. Sentí pena: no parecía la Margarita alegre, siempre dispuesta a aprender canciones en inglés o a escuchar las historias de mi familia, súbitamente empobrecida por el desfalco de mi padre.

 

Una vez todos habían cumplimentado, llegó el momento de abandonar la iglesia camino del cementerio. La gente se arremolinaba en la puerta para acompañar al cortejo. Los tres hijos varones y el chofer cargaron el féretro sobre sus hombros y acompasaron el tranco. Detrás, el resto de la familia. Una vez en la Plaza Mayor, la tapadera del féretro se levanto lentamente. Doña Luz se incorporó hasta estar sentada con la espalda muy erguida y, levantando la mano derecha, saludó a los concurrentes. No pude sentir pánico, creo que el asombro absorbió cualquier otro sentimiento. A su paso, la gente humillaba con respeto y devolvía el saludo con sonrisa de despedida.

 

La verdad, sería por la confusión, sorpresa o curiosidad, pero no caí en la cuenta de rendir con tal gesto; me reduje a contemplar la escena con interés. Semiescondida tras una farola como me hallaba, nunca hubiera pensado que Doña Luz reparase en mí, pero lo hizo; se percató de mi poca gentileza al no reverenciar, sobre todo, dada mi condición de antigua asalariada. Sería por eso que me apuntó con un dedo índice, macilento y tieso por el rigor mortis. A mi vez, yo apunté a mí misma en señal de pregunta, pero dicho rigor mortis no le permitió asentir o negar, con lo cual me quedó la duda de si era yo la elegida para alguna cuestión que, no obstante, deseaba desconocer. A continuación, decenas de miradas se posaron en mi persona con ojos apenados. Quise entonces humillar hasta hincar, pero demasiado tarde, me temo: la comitiva y, entre ellos, el ataúd con el cuerpo sentado de la aristócrata, aceleraron la marcha.

 

Me quedé allí sola y una llovizna reposada comenzó a mojarme los ojos, quizá porque no había lágrimas en ellos, o como adelanto de las lágrimas que vendrían pronto, más bien por parte de otros, que los muertos no lloran.

 

No he vuelto a ir a ningún entierro de lujo ni de no lujo. Espero al mío, pero no sé para cuándo lo decidiría Doña Luz Fuentes de los Caballeros y Hernán-Cabeza de Vaca.

 

 


Las Tres gracias del Inferno

Publicado el 15 de Noviembre, 2005, 17:02. en General.
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Mi Sosia, Dulcinea y una Espuma enredadora han quedado finalistas en el concurso de una editorial llamada grupobuho, cuya dirección es www.grupobuho.com.

Mis más sinceras felicidades a las tres y en lugar de agradecimientos, que se tiren un relatillo condenable. BP


Regata infernal

Publicado el 15 de Noviembre, 2005, 9:37. en General.
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Tekila envía sus fotos desde A Coruña. Es la regata más importante del mundo, aunque según las últimas noticias, el Movistar está en el taller por una avería estructural.


Donde no llega el infierno...

Publicado el 9 de Noviembre, 2005, 11:47. en Donde no llega el infierno....
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Capileira, Pampaneira, Bubión...rincones mágicos de Las Alpujarras.

Allí donde se puede oír el silencio sin cerrar los ojos, donde el aire huele a fuego y las calles están impregnadas de recuerdos nostálgicos con sabor árabe. Donde el tiempo se negó a avanzar y decidió desnudarse al abrigo de la noche fría.

Para los que no conozcáis aún esta maravilla de la Sierra granadina, no dejéis de visitarla.